domingo, 5 de abril de 2020

Hola de nuevo:

                             Ya sé que hoy es domingo y además semanasanta, pero creo conveniente hacer esta entrada con un tema que en el temario está más adelante. Pero dada la actualidad de la cuestión - los políticos están reclamando unos nuevos Pactos de la Moncloa- me parece conveniente postear estos apuntes que sobre el tema hice el año pasado, y que entra en cualquier examen sí o sí.


Los Pactos de la Moncloa 
 

Vamos a hablar un poco más detenidamente de los Pactos de la Moncloa porque me parece que en el libro no tiene la extensión que se merece si tenemos en cuenta que los Pactos, junto con la Ley para la Reforma política y, por supuesto, la Constitución de 1978, es uno de los principales acuerdos que hicieron posible la transición democrática.
Ya sabes que tras la muerte de Carrero Blanco primero y Franco después, el nuevo Jefe del Estado (el rey) puso al frente de las principales instituciones del estado a dos hombres, Adolfo Suárez al frente del gobierno y T. Fernández Miranda al frente de las Cortes, partidarios de llevar a cabo reformas que, en sintonía con lo que reclamaba la sociedad española en la calle, desembocaran en un régimen democrático a semejanza del resto de Europa.
Como ya vimos en clase, el primer paso fue la LRP que, aprobada por las propias cortes franquistas, devolvía el poder al conjunto de la ciudadanía y programaba elecciones para el 15 de junio de 1977 de las que habría que salir unas Cortes constituyentes.
Ya sabes lo que pasó mientras tanto, el resultado de las elecciones y que pronto se puso el Congreso de los diputados democráticamente elegido manos a la obra para redactar una constitución. Aprovecho para señalarte que, al contrario de lo que algunos políticos nuevos van diciendo por ahí para desprestigiar nuestra Constitución (aprobada por un noventa y pico por ciento de los ciudadanos) según los cuales la constitución se redactó bajo amenazas del ejército, yo que viví aquello, o cualquiera persona que en tu casa puedas consultar te podemos decir que la única amenaza violenta que vivimos todos, además de un minúsculo grupo de extrema derecha que cometió los crímenes de Atocha, fue el terror nacionalista. Esa fue la única amenaza que intentó evitar la transición pacífica a un estado democrático y de derecho.
Mientras se redactaba la constitución, el gobierno de Adolfo Suárez tuvo que hacer frente a muchos problemas. Recuerda que la UCD no tenía mayoría absoluta, afortunadamente, a la hora de aprobar aquello necesario para el funcionamiento del país (Presupuestos generales, reformas, etc) el líder del principal partido de la oposición actuaba (cuando había que votar alguna ley importante) enviando a 6 ó 7 de sus diputados a tomar un café mientras la ley se votaba para lograr que saliera adelante. Esto es así porque los políticos de aquella época tenían visión de país por encima de sus intereses de partido, y si el país necesitaba algo (una reforma evidente, unos presupuestos generales) se dejaban de lado los intereses de partido.
A lo que íbamos, Adolfo Suárez tuvo que hacer frente a grandes problemas, reformas para pasar de una dictadura a una democracia, hacer frente al terrorismo y lo más grave, salir de la grave crisis económica que estaba sacudiendo España incrementando peligrosamente el número de parados y con una inflación desbocada, en 1976 fue del 20% y en 1977 fue del 26%.
Porque claro, aquí estábamos muy entretenidos con la muerte de Franco, la llegada de la democracia, etc, pero en 1973, como ya sabes del año pasado, comenzó una crisis económica en el mundo desarrollado bestial, que tuvo como uno de sus principales ingredientes el alza sin precedentes del precio del petróleo, y por tanto la subida de precios de todo, cierre de empresas, a lo que aquí tendríamos que añadir la fuga de capitales durante gran parte de la transición por miedo a la instabilidad política, muchos empresarios en vez de invertir se iban con la pasta a otros países. La muerte de Carrero Blanco, la de Franco, los partidos políticos, la llegada de la democracia … daba protagonismo a los asuntos políticos dejando descuidados a los asuntos económicos.
Arreglarlos fue uno de los principales motivos, además de otros, que llevaron a Suárez a convocar a los principales partidos, patronal y sindicatos (de aquellas CCOO y UGT eran sindicatos de verdad) para lograr un pacto.
Los Pactos de la Moncloa (formalmente fueron dos, denominados Acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía y Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política) fueron los acuerdos firmados en el Palacio de la Moncloa durante la transición española el 25 de octubre de 1977, tomando conocimiento y comprometiéndose a su desarrollo el Congreso de los Diputados dos días después, y el Senado el 11 de noviembre, entre el Gobierno de España de la legislatura constituyente, presidido por Adolfo Suárez, los principales partidos políticos con representación parlamentaria en el Congreso de los Diputados, con el apoyo de las asociaciones empresariales y el sindicato Comisiones Obreras (excepto algunas secciones sindicales del mismo) y el rechazo de la Unión General de Trabajadores (que finalmente lo firmaría) y de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), con el objetivo de procurar la estabilización del proceso de transición al sistema democrático, así como adoptar una política económica que contuviera la gran inflación que alcanzaba el 26,390 %
La coyuntura económica era grave después de que la crisis del petróleo de 1973 alcanzara de lleno a España -a la que no había afectado tan rápidamente como a los países europeos considerados aliados de Israel por la OPEP-, el desempleo -que durante el franquismo quedaba ocultado por la emigración a Europa, y que ahora en crisis no admitía, produciéndose en cambio el retorno de los emigrantes-, la inflación había superado la frontera del 26%2 a mediados del año 1977, y se temía la posibilidad de alcanzar cifras de verdadera hiperinflación, como las que posteriormente sufrieron los países iberoamericanos. Se hablaba de fuga de capitales desde los últimos años del franquismo. Los empresarios, acostumbrados al corporativismo y al intervencionismo que presidía las relaciones económicas y sociales durante el franquismo, recelaban de la nueva situación política y de los nuevos interlocutores sociales, los sindicatos de clase, que exhibían una retórica reivindicativa que, según como fuera entendida, a veces era tomada por revolucionaria.
Conversaciones previas
Con anterioridad, Adolfo Suárez había sostenido conversaciones con Felipe González (PSOE) y Santiago Carrillo (PCE), después de constituirse las Cortes Generales tras las elecciones del 15 de junio de 1977, con el fin de sondear la posibilidad de un acuerdo de estabilidad, dado que el apoyo parlamentario del Gobierno no era de mayoría absoluta. Además, las Cortes no se habían planteado como constituyentes, y esa era la intención de la oposición y de una parte significativa de miembros de la Unión de Centro Democrático, partido del gobierno.
Al mismo tiempo, Suárez encargó al Ministro de Economía y Hacienda, Enrique Fuentes Quintana, que tratase la posibilidad de un acuerdo marco con los nuevos sindicatos legalizados, Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC.OO.), para evitar el alto nivel de conflictividad social. La UGT y la CNT rechazaron el acuerdo, así como también algunas secciones sindicales de Comisiones Obreras. Más tarde las centrales obreras UGT y CC.OO. finalmente firmaron el acuerdo, junto a la Patronal y otras fuerzas políticas españolas, siendo la anarcosindical CNT quien mostró su total rechazo a los Pactos.
Los acuerdos
En el terreno político se acordó modificar las restricciones de la libertad de prensa, la quedando prohibida censura previa y dejando al poder judicial las decisiones sobre la misma; se modificó la legislación sobre secretos oficiales para permitir a la oposición el acceso a la información imprescindible para cumplir sus obligaciones parlamentarias; se aprobaron los derechos de reunión, de asociación política y la libertad de expresión mediante la propaganda, tipificando los delitos correspondientes por la violación de estos derechos; se creó el delito de tortura; se reconoció la asistencia letrada a los detenidos; se despenalizó el adulterio y el amancebamiento (sexo entre hombre y mujer no casados entre sí); se derogó la estructura del Movimiento Nacional, así como otras medidas sobre la restricción de la jurisdicción penal militar.
En materia económica se reconoció el despido libre para un máximo del 5 por 100 de las plantillas de las empresas, el derecho de asociación sindical, el límite de incremento de salarios se fijó en el 22% (inflación prevista para 1978), pues hasta entonces los salarios se negociaban sobre la inflación real, no la prevista: es decir, a cambio de apretarse un poco el cinturón se consiguió la viabilidad de muchas empresas. Se estableció una contención de la masa monetaria y la devaluación de la peseta (fijando el valor real del mercado financiero) para contener la inflación; reforma de la administración tributaria ante el déficit público, así como medidas de control financiero a través del Gobierno y el Banco de España ante el riesgo de quiebras bancarias y la fuga de capitales al exterior.
Aunque la reforma fiscal tuvo lugar aparte de los Pactos de la Moncloa, es aquí donde realmente se diseñó la nueva fiscalidad, que, en líneas generales, es la que tenemos ahora. Es más importante de lo que te parece: hasta entonces, además de los impuestos indirectos existían los directos, pero eran iguales para todos, alrededor de un 16% era la carga fiscal de los españoles durante el franquismo (cierto que ahora el término medio es 33%, pero son progresivos). La reforma fiscal que va a salir de aquí, que más tarde elaborará el ministro Francisco Fernández Ordóñez, supuso por primera vez en España la implantación de una fiscalidad progresiva (el que gana más, paga más) ahí nació el IRPF, impuesto de sociedades , impuesto de sucesiones como impuestos indirectos y el IVA como indirectos. Esta reforma fiscal permitió el saneamiento de la Hacienda y una fiscalidad más justa y, por tanto, una sociedad más justa.
Francisco Fernández Ordóñez, además de implantar una Hacienda semejante a la de los países europeos, 3 años más tarde fue autor de la ley de divorcio; digo esto porque ahora Pedro Sánchez anda diciendo por ahí que el divorcio lo trajeron los socialistas…
Los acuerdos fueron ratificados posteriormente en el Congreso y el Senado.
En definitiva, además de la reforma fiscal, los Pactos, desde el punto de vista económico, supusieron austeridad y devaluación de la moneda.
Al año siguiente la inflación pasó del 27% al 16% y continuó bajando.
Las reformas que pilotó Adolfo Suárez lograron afianzar, no sin peligros, la democracia en España y la economía española. Una vez asegurado esto, comenzaron a manifestarse los diferentes proyectos que en UCD, que era una coalición, existían y que llevaron a la dimisión de Suárez. Hecho histórico que fue acompañado del último coletazo que dio el franquismo sociológico en nuestro país, el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 protagonizado por el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, junto con algunos mandos militares.
Estudia detenidamente la Constitución de 1978 por el libro.
Tras esto tuvo lugar la victoria electoral del PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra.
De esta época tienes que estudiar los avances en el estado del bienestar con las primeras legislaturas de Felipe González, la reconversión industrial y los ajustes en la economía y la incorporación de España a Europa, primero la OTAN y después la Comunidad Económica Europea. Con esto último llegaron las ayudas económicas, y con el dinero, la corrupción, que fue lo que acabó con los gobiernos socialistas en 1996 para dar paso al gobierno del PP liderado por José María Aznar.Éste, continuó con las políticas privatizadoras del PSOE, que estimularon el crecimiento, cedió competencias financieras alas CCAA y apoyó a los EEUU en la guerra de Irak. A tres días de las elecciones del 14 de marzo del 2004, cuando todas las encuestas daban la victoria al PP, un sangriento atentado en Madrid provocó una cascada de reacciones que acabó dándole la victoria al candidato del PSOE por el que nadie daba un duro, J.L.Rdez Zapatero. Aún hoy es el día que están encarceladas personas inocentes a quienes se les cargó el muerto por los atentados, además de los “sospechosos”, “suicidados” misteriosamente con bombas en el piso donde supuestamente se escondían.

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