Ya sé que hoy es domingo y además semanasanta, pero creo conveniente hacer esta entrada con un tema que en el temario está más adelante. Pero dada la actualidad de la cuestión - los políticos están reclamando unos nuevos Pactos de la Moncloa- me parece conveniente postear estos apuntes que sobre el tema hice el año pasado, y que entra en cualquier examen sí o sí.
Los Pactos de la Moncloa
Vamos
a hablar un poco más detenidamente de los Pactos de la Moncloa porque me parece
que en el libro no tiene la extensión que se merece si tenemos en cuenta que
los Pactos, junto con la Ley para la Reforma política y, por supuesto, la
Constitución de 1978, es uno de los principales acuerdos que hicieron posible
la transición democrática.
Ya
sabes que tras la muerte de Carrero Blanco primero y Franco después, el nuevo
Jefe del Estado (el rey) puso al frente de las principales instituciones del
estado a dos hombres, Adolfo Suárez al frente del gobierno y T. Fernández
Miranda al frente de las Cortes, partidarios de llevar a cabo reformas que, en
sintonía con lo que reclamaba la sociedad española en la calle, desembocaran en
un régimen democrático a semejanza del resto de Europa.
Como
ya vimos en clase, el primer paso fue la LRP que, aprobada por las propias
cortes franquistas, devolvía el poder al conjunto de la ciudadanía y programaba
elecciones para el 15 de junio de 1977 de las que habría que salir unas Cortes
constituyentes.
Ya
sabes lo que pasó mientras tanto, el resultado de las elecciones y que pronto
se puso el Congreso de los diputados democráticamente elegido manos a la obra
para redactar una constitución. Aprovecho para señalarte que, al contrario de
lo que algunos políticos nuevos van diciendo por ahí para desprestigiar nuestra
Constitución (aprobada por un noventa y pico por ciento de los ciudadanos)
según los cuales la constitución se redactó bajo amenazas del ejército, yo que
viví aquello, o cualquiera persona que en tu casa puedas consultar te podemos
decir que la única amenaza violenta que vivimos todos, además de un minúsculo
grupo de extrema derecha que cometió los crímenes de Atocha, fue el terror
nacionalista. Esa fue la única amenaza que intentó evitar la transición
pacífica a un estado democrático y de derecho.
Mientras
se redactaba la constitución, el gobierno de Adolfo Suárez tuvo que hacer
frente a muchos problemas. Recuerda que la UCD no tenía mayoría absoluta,
afortunadamente, a la hora de aprobar aquello necesario para el funcionamiento
del país (Presupuestos generales, reformas, etc) el líder del principal partido
de la oposición actuaba (cuando había que votar alguna ley importante) enviando
a 6 ó 7 de sus diputados a tomar un café mientras la ley se votaba para lograr
que saliera adelante. Esto es así porque los políticos de aquella época tenían
visión de país por encima de sus intereses de partido, y si el país necesitaba
algo (una reforma evidente, unos presupuestos generales) se dejaban de lado los
intereses de partido.
A
lo que íbamos, Adolfo Suárez tuvo que hacer frente a grandes problemas,
reformas para pasar de una dictadura a una democracia, hacer frente al
terrorismo y lo más grave, salir de la grave crisis económica que estaba
sacudiendo España incrementando peligrosamente el número de parados y con una
inflación desbocada, en 1976 fue del 20% y en 1977 fue del 26%.
Porque
claro, aquí estábamos muy entretenidos con la muerte de Franco, la llegada de
la democracia, etc, pero en 1973, como ya sabes del año pasado, comenzó una
crisis económica en el mundo desarrollado bestial, que tuvo como uno de sus
principales ingredientes el alza sin precedentes del precio del petróleo, y por
tanto la subida de precios de todo, cierre de empresas, a lo que aquí
tendríamos que añadir la fuga de capitales durante gran parte de la transición
por miedo a la instabilidad política, muchos empresarios en vez de invertir se
iban con la pasta a otros países. La muerte de Carrero Blanco, la de Franco,
los partidos políticos, la llegada de la democracia … daba protagonismo a los
asuntos políticos dejando descuidados a los asuntos económicos.
Arreglarlos
fue uno de los principales motivos, además de otros, que llevaron a Suárez a
convocar a los principales partidos, patronal y sindicatos (de aquellas CCOO y
UGT eran sindicatos de verdad) para lograr un pacto.
Los
Pactos de la Moncloa
(formalmente fueron dos, denominados Acuerdo
sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía y Acuerdo sobre el programa de actuación
jurídica y política) fueron los acuerdos firmados en el Palacio de la Moncloa durante
la transición española el 25 de octubre de 1977,
tomando conocimiento y comprometiéndose a su desarrollo el Congreso de los
Diputados dos días después, y el Senado el 11 de noviembre, entre el Gobierno de España de la legislatura constituyente,
presidido por Adolfo
Suárez, los principales partidos políticos con
representación parlamentaria en el Congreso de los Diputados,
con el apoyo de las asociaciones empresariales y el sindicato Comisiones Obreras (excepto
algunas secciones sindicales del mismo) y el rechazo de la Unión General de Trabajadores
(que finalmente lo firmaría) y de la Confederación Nacional del Trabajo
(CNT), con el objetivo de procurar la estabilización del proceso de transición
al sistema democrático, así como adoptar una política económica que contuviera
la gran inflación que alcanzaba el 26,390 %
La
coyuntura económica era grave después de que
la crisis del petróleo de 1973
alcanzara de lleno a España -a la que no había afectado tan rápidamente como a
los países europeos considerados aliados de Israel
por la OPEP-, el desempleo -que durante el franquismo
quedaba ocultado por la emigración a Europa, y que ahora en crisis no admitía,
produciéndose en cambio el retorno de los emigrantes-, la inflación había superado la frontera del 26%2 a mediados del año 1977,
y se temía la posibilidad de alcanzar cifras de verdadera hiperinflación, como las que
posteriormente sufrieron los países iberoamericanos. Se hablaba de fuga de capitales desde los últimos
años del franquismo. Los empresarios, acostumbrados al corporativismo y al intervencionismo que presidía las
relaciones económicas y sociales durante el franquismo, recelaban de la nueva
situación política y de los nuevos interlocutores sociales, los sindicatos de clase, que exhibían una
retórica reivindicativa que, según como fuera entendida, a veces era tomada por
revolucionaria.
Conversaciones
previas
Con
anterioridad, Adolfo Suárez había sostenido conversaciones con Felipe González (PSOE) y Santiago Carrillo (PCE), después de
constituirse las Cortes
Generales tras las elecciones del 15 de
junio de 1977,
con el fin de sondear la posibilidad de un acuerdo de estabilidad, dado que el
apoyo parlamentario del Gobierno no era de mayoría absoluta. Además, las Cortes
no se habían planteado como constituyentes, y esa era la intención de la
oposición y de una parte significativa de miembros de la Unión de Centro Democrático,
partido del gobierno.
Al
mismo tiempo, Suárez encargó al Ministro de Economía y
Hacienda, Enrique Fuentes Quintana,
que tratase la posibilidad de un acuerdo marco con los nuevos sindicatos
legalizados, Unión General de Trabajadores
(UGT) y Comisiones Obreras (CC.OO.), para
evitar el alto nivel de conflictividad social. La UGT y
la CNT rechazaron el
acuerdo, así como también algunas secciones sindicales de Comisiones Obreras.
Más tarde las centrales obreras UGT y CC.OO. finalmente firmaron el acuerdo,
junto a la Patronal y otras fuerzas políticas españolas, siendo la
anarcosindical CNT quien mostró su total rechazo a los Pactos.
Los
acuerdos
En
el terreno político se acordó modificar las restricciones de la libertad de prensa, la quedando prohibida
censura previa y dejando al poder
judicial las decisiones sobre la misma; se modificó la
legislación sobre secretos oficiales para permitir a la oposición el acceso a
la información imprescindible para cumplir sus obligaciones parlamentarias; se
aprobaron los derechos de reunión, de asociación política
y la libertad de expresión mediante
la propaganda, tipificando los delitos correspondientes por la violación de
estos derechos; se creó el delito de tortura;
se reconoció la asistencia letrada a los detenidos; se despenalizó el adulterio
y el amancebamiento (sexo entre hombre y
mujer no casados entre sí); se derogó la estructura del Movimiento Nacional, así como
otras medidas sobre la restricción de la jurisdicción penal militar.
En
materia económica se reconoció el despido libre para
un máximo del 5 por 100 de las plantillas de las empresas, el derecho de asociación
sindical, el límite de incremento de salarios se fijó en el 22%
(inflación prevista para 1978),
pues hasta entonces los salarios se negociaban sobre la inflación real, no la
prevista: es decir, a cambio de apretarse un poco el cinturón se consiguió
la viabilidad de muchas empresas. Se estableció una contención de la masa monetaria y la devaluación de la peseta
(fijando el valor real del mercado financiero) para contener
la inflación; reforma de la administración tributaria ante el déficit público, así como medidas de
control financiero a través del Gobierno y el Banco de España ante el riesgo de
quiebras bancarias y la fuga de capitales al exterior.
Aunque
la reforma fiscal tuvo lugar aparte de los Pactos de la Moncloa, es aquí donde
realmente se diseñó la nueva fiscalidad, que, en líneas generales, es la que
tenemos ahora. Es más importante de lo que te parece: hasta entonces, además de
los impuestos indirectos existían los directos, pero eran iguales para todos,
alrededor de un 16% era la carga fiscal de los españoles durante el franquismo
(cierto que ahora el término medio es 33%, pero son progresivos). La reforma
fiscal que va a salir de aquí, que más tarde elaborará el ministro Francisco
Fernández Ordóñez, supuso por primera vez en España la implantación de una
fiscalidad progresiva (el que gana más, paga más) ahí nació el IRPF, impuesto
de sociedades , impuesto de sucesiones como impuestos indirectos y el IVA como
indirectos. Esta reforma fiscal permitió el saneamiento de la Hacienda y una
fiscalidad más justa y, por tanto, una sociedad más justa.
Francisco
Fernández Ordóñez, además de implantar una Hacienda semejante a la de los
países europeos, 3 años más tarde fue autor de la ley de divorcio; digo esto
porque ahora Pedro Sánchez anda diciendo por ahí que el divorcio lo trajeron
los socialistas…
Los
firmantes fueron finalmente Adolfo
Suárez en nombre del gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo (por UCD), Felipe González (por el Partido Socialista Obrero Español),
Santiago Carrillo (por el Partido Comunista de España),
Enrique Tierno Galván (por el Partido Socialista Popular),
Josep Maria Triginer (por la Federación Catalana del PSOE),
Joan Reventós (por Convergencia Socialista de Cataluña),
Juan Ajuriaguerra (por el Partido Nacionalista Vasco)
y Miquel Roca (por Convergència i Unió). Manuel Fraga (por Alianza Popular) no suscribió el
acuerdo político, pero sí el económico.
En
definitiva, además de la reforma fiscal, los Pactos, desde el punto de vista
económico, supusieron austeridad y devaluación de la moneda.
Al
año siguiente la inflación pasó del 27% al 16% y continuó bajando.
Las
reformas que pilotó Adolfo Suárez lograron afianzar, no sin peligros, la
democracia en España y la economía española. Una vez asegurado esto, comenzaron
a manifestarse los diferentes proyectos que en UCD, que era una coalición,
existían y que llevaron a la dimisión de Suárez. Hecho histórico que fue
acompañado del último coletazo que dio el franquismo sociológico en nuestro
país, el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 protagonizado por
el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, junto con algunos
mandos militares.
Estudia
detenidamente la Constitución de 1978 por el libro.
Tras
esto tuvo lugar la victoria electoral del PSOE de Felipe González y Alfonso
Guerra.
De
esta época tienes que estudiar los avances en el estado del bienestar con las
primeras legislaturas de Felipe González, la reconversión industrial y los
ajustes en la economía y la incorporación de España a Europa, primero la OTAN y
después la Comunidad Económica Europea. Con esto último llegaron las ayudas
económicas, y con el dinero, la corrupción, que fue lo que acabó con los
gobiernos socialistas en 1996 para dar paso al gobierno del PP liderado por
José María Aznar.Éste, continuó con las políticas privatizadoras del PSOE, que
estimularon el crecimiento, cedió competencias financieras alas CCAA y apoyó a
los EEUU en la guerra de Irak. A tres días de las elecciones del 14 de marzo
del 2004, cuando todas las encuestas daban la victoria al PP, un sangriento
atentado en Madrid provocó una cascada de reacciones que acabó dándole la
victoria al candidato del PSOE por el que nadie daba un duro, J.L.Rdez
Zapatero. Aún hoy es el día que están encarceladas personas inocentes a quienes
se les cargó el muerto por los atentados, además de los “sospechosos”, “suicidados”
misteriosamente con bombas en el piso donde supuestamente se escondían.
No hay comentarios:
Publicar un comentario